Espectáculo lamentable, fuera de tono.

El sábado pasado, en la pedanía de San Julián, se vio un espectáculo que no se hubiera debido producir nunca.

Ante el malestar de los vecinos por el estado, casi impracticable, de la carretera de acceso al poblado a causa del temporal de lluvias, el Alcalde pedáneo excusaba la presencia del Alcalde de Marmolejo para dar las oportunas explicaciones ante una situación tan precaria y molesta para los colonos.
Los vecinos, no conformes, exigieron la presencia de algún concejal responsable y empezaron los cruces

de llamadas telefónicas que poco a poco fueron subiendo de tono hasta que por fin apareció el señor Relaño escoltado por el señor Lozano y el cabo de la Policía Municipal.
La veintena de personas que presenció la escena quedaron atónitas cuando el señor Alcalde comenzó a lanzar improperios, descalificaciones, amenazas fuertes y todo tipo de exabruptos contra el Alcalde Pedáneo que ya no se encontraba presente. Los mismos vecinos tuvieron que reconducir el tema recordándole que solo querían saber qué solución era la que se iba a aplicar a la carretera.
La explicación que obtuvieron fue que el arreglo definitivo se haría cuando se terminaran las obras del viaducto y mientras eso llegaba se harían arreglos provisionales con zahorra.
Entendemos que estas salidas de tono ante la ciudadanía no hacen bien a nadie. El sábado se pudo contemplar al alcalde iracundo, vengativo y amenazador que no queremos ver ningún

vecino, y lo paradójico es que lo hizo contra un máximo responsable de su propio partido elegido en las urnas.
El episodio que es la comidilla en el pueblo ha llamado la atención de los vecinos de Marmolejo sobre su pedanía y los problemas de esta, no siempre conocidos ni valorados justamente. Hay que decir que la famosa frase que tanto se ha rumoreado que se había oído, “…para cuarenta votos y cuatro fascistas que viven allí, no se arregla la carretera…”, los testigos presenciales niegan que se dijera en ningún momento. No se puede dar pábulo a todo lo que el boca a boca propaga por insistente que sea. Aún así estamos ante otro de los episodios de salida de tono a los que estamos acostumbrados en los plenos, aunque hasta ahora lo normal era que se circunscribieran a ese entorno. Alguien está más nervioso de la cuenta.

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